Fosfatos añadidos (E338-E341, E343, E450-E452)
Nivel medio: advertencia oficial o reevaluación con dudas · Códigos: E338, E339, E340, E341, E343, E450, E451, E452
Qué es y para qué se usa
Los fosfatos son sales del ácido fosfórico que actúan como reguladores de acidez, emulgentes y estabilizantes. En la industria alimentaria cumplen trabajos muy distintos según el producto: retienen agua en la carne procesada, dan cuerpo ácido a los refrescos de cola, y ayudan a que el queso fundido se funda sin separarse en grasa y suero. El fósforo también es un mineral esencial, presente de forma natural en carnes, lácteos y legumbres. El fósforo no sobra: lo que pesa es la suma del que ya comemos más el que llega como aditivo. Y hay un matiz que importa: el fósforo que entra como fosfato añadido se absorbe en el intestino con más eficacia que el fósforo natural de un alimento entero, así que a igual cantidad de miligramos, el aditivo pesa más en el balance total del cuerpo.
En qué productos aparece
Refrescos de cola y otras bebidas ácidas, embutidos y fiambres (donde ayudan a retener agua y ganar peso en cocción), quesos fundidos y loncheados, repostería industrial, levaduras químicas, carnes y pescados congelados con glaseado de agua, y algunas bebidas deportivas o preparados para bebés. En la etiqueta aparecen como «E450», «difosfatos», «ácido fosfórico» o, en bebidas de cola, como «acidulante: ácido fosfórico». Cuantos más ultraprocesados de estos tipos entren en la dieta habitual, más fácil es acumular fósforo añadido sin darse cuenta.
Qué dicen los organismos oficiales
La EFSA reevaluó los fosfatos en 2019 y fijó una ingesta diaria admisible (IDA) de grupo de 40 mg de fósforo por kg de peso corporal al día, contando todos juntos. Al estimar cuánto fósforo añadido consume realmente la población, encontró que bebés, niños pequeños y otros niños superaban esa IDA de media, y que en el percentil 95 de consumo la superaban lactantes, niños pequeños, niños y adolescentes. En adultos, la superación detectada por la EFSA se vinculó al consumo de complementos alimenticios con fosfatos, no a la dieta general.
La EFSA no encontró indicios de daño en los estudios toxicológicos disponibles, y para bebés menores de 16 semanas con fórmulas especiales concluyó que no había motivo de preocupación. Pero el patrón de exposición —niños y adolescentes con dietas ricas en ultraprocesados, cerca o por encima del límite seguro— es la señal que motivó la reevaluación y sigue abierta.
Hay un límite explícito en la propia opinión de la EFSA: esa IDA no se aplica a las personas con la función renal moderada o gravemente reducida. La EFSA calcula que hasta un 10 % de la población general puede tener enfermedad renal crónica, muchas veces sin saberlo. Si tienes diagnosticada una enfermedad del riñón, el fósforo añadido es un asunto que tratar con tu médico o tu dietista, no algo que resuelva una etiqueta.
Cómo lo marca MeSienta
MeSienta marca los fosfatos añadidos en nivel medio: hay una ingesta diaria admisible fijada por la EFSA que el consumo real, sobre todo en niños y adolescentes, puede superar. La app los detecta por código E y por los nombres habituales en la lista de ingredientes. Puedes leer los criterios completos en cómo funciona el análisis.
Fuentes
Fichas relacionadas
- Nitratos de curado (E251 y E252) — van juntos en el embutido: unos curan y otros retienen el agua
- Ácido glutámico y glutamatos (E620-E625) — las dos son sales que la EFSA revisó por el consumo acumulado, no por la dosis de una vez
Ver los 14 aditivos señalados o cómo analiza MeSienta una etiqueta.
Escanear un producto con MeSienta
Última revisión: 12 de agosto de 2026 · Escrito por Javier Pino