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Los seis colorantes de Southampton (E102, E104, E110, E122, E124, E129)

Nivel medio: advertencia oficial o reevaluación con dudas · Códigos: E102, E104, E110, E122, E124, E129

Qué es y para qué se usa

Son seis colorantes sintéticos que la etiqueta europea trata como un solo grupo, conocidos como «los seis de Southampton»: tartrazina (E102), amarillo de quinoleína (E104), amarillo ocaso (E110), azorrubina (E122), ponceau 4R (E124) y rojo allura (E129). Se usan porque dan un color estable y barato, cosa que los colorantes naturales no siempre logran con la misma intensidad ni el mismo precio. Ni conservan ni alimentan: están ahí por el aspecto.

Cinco de ellos son colorantes azoicos, es decir, comparten un enlace nitrógeno-nitrógeno (-N=N-) que es el primero en romperse cuando el organismo los metaboliza. El amarillo de quinoleína (E104) es químicamente distinto —una quinoftalona— y está en la lista por el estudio de Southampton, no por su estructura.

En qué productos aparece

Chucherías y gominolas, refrescos y jarabes de colores, repostería industrial, algunos cereales de desayuno infantiles y postres preparados. También aparecen en helados de sabores llamativos, glaseados de pastelería, mermeladas de color intenso y algunos medicamentos y jarabes infantiles sin receta, donde el colorante no cumple ninguna función terapéutica. En la etiqueta figuran por su código E o por su nombre («tartrazina», «amarillo ocaso FCF»). Es habitual encontrar dos o tres de estos seis colorantes combinados en el mismo producto, sobre todo en golosinas dirigidas a público infantil, precisamente el grupo al que se dirige la advertencia legal.

Qué dicen los organismos oficiales

En 2007, un estudio de la Universidad de Southampton (McCann et al.) encontró que dos mezclas de estos colorantes con benzoato sódico se asociaban a un pequeño aumento de la hiperactividad en niños. La EFSA lo evaluó en 2008 y concluyó que la evidencia era limitada: el diseño del estudio no permitía atribuir el efecto a un colorante concreto, y los resultados no eran consistentes entre los dos grupos de edad estudiados. Aun así, la EFSA reconoció un efecto pequeño sobre la actividad y la atención de algunos niños.

Con esa base, la Unión Europea no prohibió los colorantes, pero sí actuó: desde 2010, el Reglamento 1333/2008 obliga a que los alimentos que contengan uno o varios de estos seis colorantes lleven en la etiqueta la mención «puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños», precedida del nombre o el número E del colorante (anexo V). Quedan fuera las bebidas de más de 1,2 % vol. de alcohol y los colorantes de marcado sanitario de carnes o de decoración de cáscaras de huevo. La UE se quedó a medio camino a propósito: obliga a avisar, pero no retira los colorantes. La EFSA nunca encontró un vínculo causal sólido y aun así el consumidor tiene derecho a saberlo.

En reevaluaciones posteriores la EFSA ajustó a la baja la ingesta diaria admisible del amarillo de quinoleína (E104, a 0,5 mg/kg) y del ponceau 4R (E124, a 0,7 mg/kg), por motivos toxicológicos ajenos a la conducta infantil. La del amarillo ocaso (E110) bajó primero a 1 mg/kg en 2009 y la propia EFSA la volvió a subir a 4 mg/kg en 2014, tras evaluar datos nuevos.

Cómo lo marca MeSienta

MeSienta marca los colorantes azoicos en nivel medio: no hay prohibición ni evidencia sólida de daño, pero sí una advertencia obligatoria por ley en toda la Unión Europea, que es una señal oficial digna de mostrarse sin alarmismo. La app detecta los seis colorantes tanto por código E como por nombre, en los idiomas habituales de etiqueta. Puedes leer los criterios completos en cómo funciona el análisis.

Fuentes

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Aviso importante: MeSienta ofrece información orientativa sobre etiquetas de alimentos. No es un producto sanitario, no diagnostica y no sustituye el consejo de tu médico o dietista-nutricionista, especialmente en dietas FODMAP, alergias o cualquier enfermedad.

Última revisión: 12 de agosto de 2026 · Escrito por Javier Pino